Mi historia con ella

No entiendo muchas de las cosas que se me presentan a diario, no las interpreto como debe ser, y tampoco las transmito como son.

No se que espero mientras me siento en mi cama a meditar cosas varias.

Una historia más:

Esta historia que a continuación narrare, la han escuchado muchas personas cercanas a mi, pero en cada relato omito algún detalle, esta vez espero no olvidar ninguno:

No recuerdo que día era, solo se que empezó en Agosto de 2012. Decidí entrar a un chat de lesbianas (degeneres-e), dediqué a hablar con varias chicas, unas resultaron huecas, otras un poco depravadas, algunas que se dejaron consumir por el mundo virtual, y ella.

¿Quién es ella? Su nombre es Vivian, tiene 22 años, si no estoy mal mide 1.75 cm, es de contextura ancha, piernas un poco delgadas, cabello ondulado y castaño, tono de piel trigueño, un lunar junto a su boca, ojos pequeños, cejas poco pobladas, dientes un poco chuecos, sonrisa encantadora, voz un poco grave, pero con un aire de encantamiento, usa gorritos de lana, se viste de manera sencilla, no me gustan los tennis que usa, no son mi tipo, usa aretes, tiene un olor particular, delicioso, embrujador por decirlo así. Así termino la descripción física de ella, o al menos lo que logro recordar.

Entablé conversación con ella, una madrugada de septiembre. Ella entró al chat con el seudónimo de “vivistereo”; habíamos como 10 chicas conectadas, yo hablaba cosas de poca relevancia con “moon”, mi nickname era “dppaola”, de un momento a otro, ella, menciona su gusto de caminar, al igual que a mi, no recuerdo que más mencionó, solo que de un momento a otro me dijo que era esa persona que hacía falta en su vida, que era esa chica en el transporte público, esa chica que pasea a su mascota en el parque, que era esa persona que tanto había esperado, según ella, eso fue una declaración. Alcancé a pensar que era una de esas niñas locas desesperadas por conseguir pareja. Yo simplemente le seguí el juego.

Después de esa extraña conversación, empezamos a hablar vía messenger, cada noche nos encontrábamos frente a un computador y empezábamos a hablar, ¿de qué  hablábamos? de música, artistas favoritos, libros, experiencias raras en la vida de cada quien. En una ocasión, un domingo, le comenté que entraría a trabajar en Dunkin Donuts, ella, me expresó que ya no tendríamos tiempo para hablar virtualmente. En fin, ese domingo, hablamos demasiado, de forma metafórica entablábamos varias conversaciones, nos dimos cuenta que tenemos gusto un poco particulares, además de tener ciertos toques similares en la personalidad.

Recuerdo que me pidió el número de mi teléfono móvil en más de una ocasión, y yo fingiendo no entender lo que quería, no se lo daba, hasta que directamente escribió que quería mi número, y bueno ahí si le di.

Decidí compartir mi blog con ella, así que se convirtió en mi lectora, creo que la única que lo lee. Sucede que en un post, publiqué que la canción “The Scientist” de Coldplay, me producia un poco de nostalgia, y ella quiso cantarla pero no lo hizo pensando en que me haría mal, pero la “convencí” para que lo hiciera, y así pasó. Esa fue la primera vez que escuche su voz, su simpática voz, no solo cantó esa canción, también “Lago en el Cielo” de Cerati. Mientras cantaba yo sostenía los auriculares de mi computador como si fuesen una antena de TV vieja, así podía escucharla bien. Ella no se conformó con mis palabras transmitidas virtualmente por una pantalla, así que me llamó, yo estaba en pánico, no sabía que decirle, ni siquiera recuerdo que  tipo de conversación tuvimos, solo que duró unos 15 minutos, y en ese lapso de tiempo paseé por mi terraza, mi sala, mi habitación y cocina, y no me podía quedar quieta, estaba temblando demasiado; esa noche hubo luna llena, y le dediqué un post.

En esa semana, yo tenía capacitación en mi nuevo empleo como auxiliar de ventas en Dunkin. No se cómo, ni por qué, pero desde ese día, le enviaba un mensaje diario con una canción y un saludo. Al primer mensaje, me llamó como a las 3 horas, la verdad no lo esperaba,duró poco la charla, pero me dejó con un ánimo brutal el resto del día.

El último día de capacitación, la llamé, y no me contestó, simplemente no di relevancia y no insistí, seguí a la Universidad, entré a una clase desconocida con unos amigos, y zaz!!, ella me llamó, me alegré demasiado, casi no cabía de la dicha, no entendía cómo mi ánimo dependía de ella.

En fin, entré a trabajar en la calle 72 con carrera 11, frente a la Universidad Pedagógica Nacional, seguía enviándole mensajes de texto, y seguíamos hablando por msn. Yo me fui a vivir a Toberín, en la calle 170 con 15, cada noche me conectaba al mundo virtual por medio de un Ipad, y en una oportunidad me disgusté con Vivian, pues nombró a Antara, quien resulta ser algo así como su “amor imposible”, o no se, nunca entendí bien ese asunto, y prefiero no hacerlo. El caso es que me desconecté, y ni más del tema. Solo que al día siguiente, cuando salí temprano de turno y entré a un Internet a escribir en el blog, recibí su llamada, me preguntó que en donde andaba, le respondí, y ella me dijo que estaba bebiendo en el centro. Cuando colgué, me envió un mensaje diciendo que estaba cerca de mi, pero no se atrevía a dirigirme la palabra. Yo no presté mucha atención a ello, y fui por cigarrillos, bajé a la estación de transmilenio, y llegué al apartamento, me conecté, y ahí estaba ella, me preguntó si fumaba, y me confesó que me siguió todo el trayecto hasta transmilenio, pero no se atrevió a saludarme, le expresé mi inconformidad con Antara, creo que discutimos y dejamos el tema a un lado, y cada vez sus palabras me enamoraban más.

Un día ella me envió un sobre de manila con mi nombre, tenía dos escritos de su autoría, y en ese instante me monté en la nube más alta que encontré, y desde entonces me caigo, me golpeo, pero vuelvo a subir.

Un día concretamos en que deberíamos vernos, y así fue. El día 5 de noviembre nos vimos por primera vez, yo me encontraba en casa de mis padres en Sibaté, y recibí un mensaje de texto el cual decía: “No soy tan psicópata, veámonos en plaza imperial, en la entrada principal a las 7pm, espero tu mensaje”. Algo así decía el mensaje. Salí de casa a las 4pm, fui al apartamento, me cambié, y partí al centro comercial indicado en el mensaje, tarde 30 minutos en ese infernal bus, preciso cogí el  contraflujo de la hora, pero, llegué muy puntual, envíe el mensaje, y me senté a dibujar mientras fumaba malboro rojo. En unos instantes ella llegó, nos saludamos, debo admitir que no causó nada en mi cuando la vi, en tal caso, entramos, nos tomamos un espresso, me di cuenta que mi billetera no estaba, asi que salimos corriendo a buscarla y apareció. Luego de este percance, comimos helado, fuimos a la panamericana, vimos libros, me regañó por no gustar de la poesía de Pablo neruda ni de García Márquez. Caminamos por toda la Av. cali, hasta la calle 138, pasamos por su casa, sacó su guitarra, y empezó a cantar, y confirmé que su voz era genial, y en ese instante cuando trato de tocar Zombie de the cranberries, se puede decir que me enamoré.

Seguíamos en nuestra rutina de charlar virtualmente, decidimos vernos una segunda vez, el lugar para esa cita fue el Museo Nacional. Siendo el 11 de noviembre, yo salía del trabajo a las 2pm, llegué al apartamento a las 3pm, me bañe, me vestí y arreglé y pagué 20000 pesos al taxista que hizo posible que llegara temprano, y al momento de pagar y bajarme, llegó un texto el cual decía que ella tardaba 20 minutos en llegar. De hecho tardó media hora, mientras esperaba me puse a leer poesía de Rubén Darío en mi lugar favorito del museo. Y ella llegó, yo salí, y fuimos a las torres del parque a hablar basura, disfrutamos de un casi concierto de opera de la santa maria. Cuando nos cansamos de estar allí, caminamos por toda la carrera séptima hasta las Aguas, nos deteníamos a mirar libros y cosas varias, ella compró el libro Utopia. Cuando eran como las 7pm, yo tenía mucha hambre y la invite a comer a Mc Donalds, porque no había nada más abierto, cuando estabamos comiendo, decidí llamar a mi hermano a desearle feliz cumpleaños, y se tornaron silencios incómodos después de ello. Salimos de ese antro de comida rápida, y tomamos el transmilenio, un ruta fácil hasta suba, se supone que yo me quedaba en la estación de la escuela militar, pero preferí seguir derecho, estaba tan idiotizada viéndola, de hecho no preste nada de atención a lo que me decía, creo que mencionó algo de mis ojos. Bajamos del bus, tome otro bus al apartamento, y eso fue todo.

Hasta que le envíe un mensaje donde le explicaba que ya nada me importaba, pero que en ese lapso de silencio yo la quería besar. Al día siguiente ella me respondió con un post en su blog, donde prácticamente quería lo mismo que yo. Así que me fui a plaza imperial desde Sibaté, gasté 2 horas de viaje. Nos vimos, una vez mas fuimos a la panamericana, miramos cosas varias, fuimos a su casa, esta vez, fui capaz de entrar, y nos sentamos en el comedor, y me dediqué a enseñarle a dibujar, hicimos totem, y se prestó para una simpática burla, ya que no me gusta mucho el contacto físico. Ella puso un C.D. de Gustavo Cerati acompañado de una filarmónica, sonaba espectacular, y en medio de un trago de agua, ella me dijo que si tenía algo que decirle, se lo dijera, y no se lo enviara por mensaje. Seguí callada, y una vez más ella habló, y expresó que quería besarme. Accedí, porque yo también quería. Escribió en mi brazo:

28049_4106763113857_81734633_n Tomé una fotografía para no olvidarlo, pero no quedó muy nitida. Después de ello, sonaba en el stereo “Desafiando al rito”, y ella se acercó a mi, me dijo que nunca había besado a una chica, me pidió permiso para tocar mis brazos, y besar mi mejilla, seguido besó mi cuello y empecé a temblar, luego pasó, mi primer beso con una mujer y con alguien a quien quería, fue romántico, cursi, extraño, fue perfecto.

Salí de esa casa llena de emoción, y desde ese día ella desapareció. Se que fue a un viaje de trabajo a Pitalito y a Cartagena, me enteré por boca de ella que perdió su mp3 al arrojarlo por la ventana del bus, y cuando hablé con ella al culminar semestre académico, noté en su voz cierta indisposición, así que dejé todo allí. No podía evitar enviarle mensajes, cada día lo hacia, me tenía muy englobada. Un día quedamos en vernos el la Virgilio Barco, una vez más pagué taxi para llegar puntual. Ese día fue el más gris de mi existencia, literalmente me caí, y ese golpe aún duele, en todo el sentido. Dejamos en claro que eramos “amigas” y que en teoría yo iría a Chile, inventé eso para captar su atención y hacerla sentir mal, muy bajo de mi parte, lo se, pero estaba en crisis.

Al final terminé confesando que era mentira, y me gané su desprecio, era lo menos que podía hacer ella después de semejante bajesa de mi parte. Unos días después recibí un mensaje de su parte, el cual decía: -Estás dispuesta a ser mi amiga?- De una dije que si, era una posibilidad para estar cerca a ella, y creía que podía superar mi enamoramiento. Pero no fue así, ella me invitó a un asado con parte de su círculo social, en la casa de una pariente, creo que de su prima. Toda la noche me la pasé pegada a un celular mirando idioteces, hablé con uno de sus amigos, y muy rara vez cruzábamos palabra con Vivian. En varas ocasiones la tuve muy cerca de mi, y tenía muchas ganas de besarla, pero no me atrevía, por respeto y timidez.

Ese día me di cuenta que no podía estar cerca de ella, y desaparecí, rara vez hablamos por msn, pero prefería no hacerlo.

 

A mediados de Enero, ella me dio a entender que quería estar conmigo una vez más, porque se sentía sola y bla bla bla. Yo dije que si, y hasta el 24 de febrero di señales, fui a su casa, recuerdo que estaba demasiado cansada del trabajo, y poseía 2400 pesos en mi bolsillo, pero aún así, fui a su casa, y se dieron las cosas. Al día siguiente, como si nada hubiera pasado me fui de esa casa, ninguna hablo, excepto ella, para decir:-Gracias por aliviar mi caida- y yo para decir denada.

El viernes de esa semana, le regalé un cuadro que hice en clase de técnicas artísticas, y marché a casa. A los tres días nos volvimos a ver, y desde ahí durante prácticamente un mes nos veíamos cada viernes y cada domingo.

Debo admitir que ese mes fue espectacular, hasta después de semana santa, el jueves que seguía a esa semana, fue horrible para mi, conocí una faceta que tal vez nunca debí conocer, y se supone que ese día daba por terminada mi historia con Vivian, pero al parecer continua…

No se por qué la quiero
no entiendo como mi ánimo depende de ella
Cómo me enamoré en tan corto tiempo
Por qué tantos interrogantes en torno a ella??????????

 

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