Un pueblo cascarrabias, una ciudad “profana”

Voy por el quinto tinto…

Vivo en un pueblo, no muy pequeño, pero tampoco muy grande. Es mi hogar desde que nací, hasta la fecha. No salía de él en 16 años, excepto al municipio vecino o a la gran ciudad una vez en el año.

Es un pueblo donde está mal visto ver a una mujer sola por la calle después de las 7pm, pues a esa hora debe dormir a los niños, calentar la comida, estar pendiente del marido y preparar los deberes del día siguiente. También es incorrecto que los adolescentes al ingresar a la educación superior elijan profesiones, que, para muchos no son lucrativas. Para muchas personas de este pueblo, su aspiración más grande es trabajar en la alcaldía, y no esforzarse al máximo, y tener suficiente dinero para embriagarse y discutir “mi casa es mas grande que tu casa”.

No se puede ver fumando a ninguna mujer, tampoco se le puede ver con el pelo corto, pantalones rotos, camisas grandes, tennis, porque es “anti-natura” afirma las 2 primeras generaciones del pueblo.

Yo pertenezco a la tercera generación, y debo aguantar estas cosas y más, al igual que la mayoría de adolescentes.

Claro que, a veces me avergüenzo de mi generación, son demasiado imprudentes, por lo menos la gran mayoría. Las muchachas usan una combinación horrible de ropa, son demasiado “mostronas”, con el fin de levantar novio, y porque no un marido que esté a punto de heredarle. Los chicos, por su lado, beben desde los 12 años, y a esta misma edad empiezan relaciones, y son tan demalas que son papas muy temprano, desconocen una cosita llamada “condón”.

Pero todo lo anterior es lo correcto de hacer, por el simple hecho de que esta gente por la cual siento pena, usa una máscara de hipocresía gigante, pero cuando las cosas salen a flote, aún así, sigue siendo bien visto. Prefieren ver a un montón de mocosas embarazadas, muchachos consumiendo drogas y alcohol, que una pareja de hombres tomados de la mano, o de mujeres dándose un beso.

Este pueblo es un poco desorganizado, es comprensible la homofobia, es un tema delicado, pero las demás cosas, no.

Y pues si, ahí vivo yo, pero desde que ingresé a la educación superior, me vi obligada como muchos, a salir de allí. Todos los días viajo a la gran ciudad y me doy un respiro de tanta injusticia. Por lo menos veo gente de mente más abierta, al menos tengo 0.0000001 probabilidades de encotrarme a algún vecino del pueblo.

“The big city” como yo la llamo, también presenta cierto desorden, como todo, y también hay cosas mal vistas, pero presenta infinidad de ambientes, donde tengo la opción de elegir, cosa muy diferente a mi pueblo, donde me debo limitar.

Se puede decir que da cierta libertad estar en the big city.

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