10 Octubre __2017 // Frag… Diario

Un trago de café una bocanada de tabaco
acompañan mis momentos de escritora.

He tratado de no recordar mucho mi pasado
pero resulta inevitable…

Hace días, cerca del teatro, pasaron un par de
prostitutas, contando los últimos polvos.

-Recuerdas a aquel político republicano?
-Si, lo recuerdo… Qué hay con él??
-Acabo de darle el placer que tanto quería…

Políticos, placer, sexo, lujuria…

Conozco eso como la palma de mi mano
fui la consentida, la preferida, por los conservadores,
por los liberales… Uno que otro de los partidos alternativos.
Al fin y al cabo, la misma, todos ellos son la misma pendejada
un montón de hipócritas de doble moral.

Los políticos solo eran un gremio de la lista,
también complací a hijos de papi y mami queriendo perder su virginidad,
como también a golfistas, profesores de la zona del chico,
caballeros respetados entre las clases más altas de la capital,
pero no era tan color rosa, no siempre estaban en sus cabales,
a veces estaban ligeramente embriagados por el alcohol, medicamentos
y demás cosillas que ocultan tras sus arrugas.

Aunque, en este mar de supuestos caballeros, se solía encontrar una que otra
dama, mujer, chica, señorita, señora, bruja o muchacha… Y de una de ellas,
me resulté enamorando.

Cara perfilada, angular, labios delgados, cabello corto
con estilo, peliroja, ojos verdes oscuros con destellos grises,
delgada, tez blanca… Hermosa.

Siendo yo, una de las más cotizadas, me daba el lujo de
escoger bien a mis clientes, bien sea por lo que me
pudiesen ofrecer, o lo que yo pudiese obtener de ellos.

Como les venía contando, me enamoré de una cliente,
no se si me dio su nombre real… aún así Carolina era hermosa.

Ella me pagaba 12 millones mensuales por ser su dama de compañía.
Era poco lo que le cobraba, pero lo hice por estar a su lado.
Este precio, esta ganga, incluía salidas a cuanto lugar le placiera ir,
besos en la boca, en las mejillas, sexo, caricias, charlas…

No se si se enamoró de mi, pues hasta el último de nuestros encuentros me pagó.

No le dejaría de cobrar a menos que ella decidiese ser algo más que una cliente…

Carolina y yo salíamos a las afueras de Bogotá, para evitar inconvenientes que solo
ella lograba entender… Frecuentábamos Chía, Sopo, Cota, Cajicá, Madrid…
En fin… la maravilla de la sabana.

Para aquellas épocas, Carolina era una mujer de 22 años y yo una chica de 19 años,
pero ambas aparentábamos 20 años físicamente y mentalmente la madurez de alguien de 25.

No conocí su círculo social, y la verdad no me interesaba, sólo quería estar con ella, quería su compañía pagada.

Carolina disfrutaba del sexo como si
no hubiese mañana. Gozaba con los preámbulos
y se entretenía con nuestras charlas.

Ella parecía conocer mucho del mundo artístico,
además de las ciencias exactas. Cómo lo se, pues
en eso giraban nuestras conversaciones, y eso fue lo que me
enamoró. Fue el año más gratificante hasta que pagada la
última mesada, y después de una noche del encuentro más
apasionado… Ella, desapareció sin dejar rastro.

Hasta el día de hoy, no se nada de ella, y finjo que no me interesa.

::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::

Hasta otro post, y buena vibra.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Create a website or blog at WordPress.com

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: