Anastasia

Cuando Anastasia me habló por vez primera sobre las ventajas y desventajas de usar la palabra amor, pensé que eran puras habladurías, fanfarronadas, inventos de alguien falto de cordura que le gusta estar sumergido en la soledad.

Un día, tomando café y fumando un poco – como era habitual en mi – Anastasia llegó y tomó asiento, hizo que pidiera otro americano y prendiera otro cigarrillo.

Empezó a platicarme sobre su vida, sobre las personas que conoció a lo largo de su recorrido, y lo que aprendió… Me contó que ella sabía que era estar sucia como un lienzo de artista primerizo.

Antes de que continuase, el mesero arrimó con el americano preguntando un poco desconcertado con quién hablaba yo…

… apenas iba a pronunciar palabra cuando Anastasia hizo un ademán con su mano y sus ojos indicándome que lo mejor era que guardara silencio y fingiera demencia… Pues eso hice, simplemente le dije al mesero que no prestara atención a mis idioteces..

Cuando el marchó, Anastasia sólo tuvo que decir su nombre para aclarar esta locura. En efecto parecía que estaba hablando sola, y que el cigarrillo se consumía solo en el cenicero. Conocía a Rogelia, sabía los estragos que hizo en mi.

-Antastasia: Se muy bien cuáles son los cuerpos que Rogelia deja tirados por ahí, los usa, los consume, los deja al borde del abismo. Pero, tu, tuviste suerte, tienes algo más en tu haber, y es lo que me trajo hasta ti. Nos conocemos desde hace unos años, cuando entraste al lupanar y apenas eras una niña descubriendo al mundo. Vi cómo te destrozaba por dentro, vi cómo te usaba para limpiarse, y vi cómo la mataste.
Cuando hiciste eso, tuve el valor para hablarte, a través del cuerpo de un mortal, ahora, compruebo que eres capaz de verme sin necesidad de usarlo, y eso mi niña, es un don. Tal vez el mismo que posees para deshacerte de lo que te hace mal y no te sirve. Hoy vengo con ánimo de ofrecerte un trato, y es que me dejes estudiarte, aprender de ti, a cambio seré tu nueva conciencia. Sabes bien que necesitas una.
No voy a invadir tu cuerpo, sólo haré la labor que me corresponde, no más… Y no te preocupes que si de usar cuerpos se trata tengo el propio, así que no te tildarán de loca frenética por las calles.

Si, mi respuesta fue si, ella sabía que yo requería una conciencia, pues necesitaba llenar un vacío, y necesitaba con quien hablar, pero también sabía que no me podía dar el lujo de presentar algún cuadro psiquiátrico.

Acepté el trato, pagué la cuenta, y boté a la calle la colilla y al aire el humo.

Hasta otro post y buena vibra.

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